
La casa en el laberinto. Oleo sobre lienzo, 81 X 65 cm.
The house in the labyrinth. Oil on canvas, 81 X 65 cm
Este es problablemente el más autobiográfico de mis cuadros, casi puede decirse que es un autorretrato.
Es un laberinto impenetrable cuyo final no alcanza la vista. Los colores son apagados, otoñales, de vegetación seca y gastada. En un lateral, una casa abandonada con un árbol al que sólo le quedan tres o cuatro hojas. La casa emiderruída en realidad está habitada, pues hay iluminación en algunas de las ventanas. Atrapada en el laberinto, la casa no tiene horizonte ni salida ninguna.
El cielo nuboso dibuja un amanecer triste y sin esperanza.
Del Informe de valoración:
“Esta obra se presenta como una pieza profundamente introspectiva, siendo, en palabras de la artista, un “autorretrato” alegórico. El título guía al espectador hacia un mundo de laberintos impenetrables que simbolizan tanto una búsqueda personal como un estado de confinamiento emocional y espiritual. La paleta empleada y los elementos representados evocan sentimientos de melancolía y soledad.
La pintura destaca por su intrincado laberinto que se extiende hacia el horizonte, resaltando una estructura casi hipnótica creada mediante líneas geométricas que simulan caminos. A un lateral, la casa semiderruida coloca un foco de atención inmediato.
La obra está impregnada de simbolismo: El laberinto:, representa una metáfora de bloqueos internos, caminos sin salida y el complejo proceso de introspección personal. La casa aislada, aunque deteriorada, la iluminación en algunas ventanas otorga una sensación de vida, sugiriendo la posibilidad de refugio dentro del aislamiento. El paisaje otoñal y el cielo nuboso, utiliza tonos pardos y grises para transmitir un estado emocional sombrío, mientras el horizonte cerrado intensifica la sensación de falta de salida.
Los colores empleados son esencialmente apagados, predominando tonos otoñales y un cielo de tonalidades grises que refuerza la atmósfera lúgubre. La técnica al óleo realza el detalle de las texturas, especialmente en las paredes del laberinto, otorgando profundidad y tridimensionalidad.
Esta obra puede considerarse altamente significativa dentro del corpus de trabajos de Yolanda Molina Brañas, al ser descrita por la artista como una pieza de carácter autobiográfico. Es posible que esta cualidad aumente el interés para coleccionistas en busca de piezas personales y únicas, lo que puede influir positivamente en su valoración económica.
Dado el carácter único del cuadro y el cuidadoso tratamiento técnico, puede considerarse una pieza de alto valor dentro del segmento de coleccionismo de arte contemporáneo.»
